La voz de la comunidad educativa

–Innovación y orientación

En cuanto a la innovación y la orientación, desde la perspectiva del alumnado se tienen que destacar una serie de aspectos fundamentales: uno que tiene que ver con la inclusión de contenidos y metodologías innovadoras; otro que profundiza en la función y la naturaleza de la tarea de orientación educativa; y un tercero que, en paralelo a todas estas propuestas, pide una mejora en la formación del profesorado.

Se focaliza la atención en el tipo de contenidos y habilidades que se promueven en la Formación Profesional, recalcando que resulta muy importante en la FP “aprender haciendo y aprender experimentando”. Es muy importante trabajar la competencia lingüística en inglés para poder fomentar la dimensión europea e internacional en la formación y en el acceso al mercado laboral. Esto es clave para permitir competir en un mercado más amplio a nuestras empresas y profesionales. Por otro lado, se considera que los contenidos con los que se trabaja en la FP así como las herramientas metodológicas por las cuales se apueste pueden contribuir también a mejorar cuestiones que tendrán un impacto directo en el bienestar del alumnado. Por lo tanto, haría falta fomentar una educación inclusiva, como la que permiten los grupos interactivos.

Se tiene que hacer tanto como sea posible para que el alumnado pueda realizar el ciclo formativo de FP que le guste puesto que realizar unos estudios que no gustan resulta una situación altamente desmotivante. A pesar de que se asume que la decisión final sobre los estudios a cursar tiene que recaer en el alumnado, se tiene que focalizar la atención en un buen acompañamiento por parte de la persona orientadora del centro. Esta orientación tiene que tener en cuenta el perfil formativo y profesional del alumnado para hacer una tarea adecuada, y además, no podrá descuidar los condicionantes económicos de este alumnado, dado que algunas especialidades implican un mayor gasto por parte del alumnado y de sus familias que de otras.

Aunque claramente la persona interesada en la formación es el alumno o la alumna, la información, sobre todo de FP y Enseñanzas de Régimen Especial, tiene que estar también dirigida a las familias. Hay que asegurar la accesibilidad a la información por parte de las familias. Por lo tanto, hay que diversificar las vías de comunicación e información, especialmente en los centros donde sólo se imparte ESO y Bachillerato. Las personas profesionales de los centros educativos pueden tener una tarea muy importante en cuanto a la transmisión de la información sobre la FP, tanto hacia el alumnado como hacia las familias.

Las Enseñanzas Artísticas de Régimen Especial son muy desconocidas por la ciudadanía y por el profesorado de los centros educativos. Acostumbran a ser asimiladas con las actividades extraescolares, y descuidan el hecho de que estas enseñanzas se organizan mediante un currículum propio y que también son profesionalizadoras. En cuanto a las Enseñanzas Artísticas de Régimen Especial de Música y Danza se destaca también una carencia de intercomunicación entre estas enseñanzas y las enseñanzas obligatorias que afecta a la información que llega a las familias.

En relación con el centro educativo, destacan dos aspectos: los contenidos y los agentes. En relación a los contenidos, la idea principal hace referencia a la necesidad de diferenciar los tipos de orientación, una de tipo laboral y otra de cariz más académico. Hay que tener en cuenta este aspecto especialmente en los centros de Secundaria donde se imparte FP, donde el orientador u orientadora asume tareas muy diversas. Teniendo en cuenta la importancia de la orientación profesional en relación a todo el alumnado, y no sólo en relación al alumnado de FP, es muy importante que los orientadores y orientadoras dispongan de información actualizada y de la formación necesaria para llevar a cabo estas funciones en relación a la orientación profesional. En cuanto a los agentes la orientación tendría que ser un proyecto de centro. No puede ser considerada un aspecto menor, ni tampoco una cuestión exclusiva de un determinado departamento, sino que tendría que tener una consideración más transversal. Desde la perspectiva del entorno, se parte de la idea que vivimos en una realidad cambiante a la cual los centros educativos se tienen que adaptar. El ritmo que marca la sociedad es el que tiene que guiar los pasos de la educación; la formación no puede ir más lenta que las empresas. Ante esta circunstancia se tiene que aumentar la autonomía del centro para poder tomar decisiones puesto que no todos los ciclos se pueden regir por los mismos parámetros.

Finalmente, en cuanto a la tarea educativa, uno de los objetivos de la FP es la formación para acceder al mundo del trabajo, es decir, formar personas y profesionales.

Hay que orientar las estrategias de formación hacia la certificación (incluyendo los certificados de profesionalidad) y la capacitación profesional, para que se conozcan los procesos de acreditación y evaluación de competencias que tienen la finalidad de favorecer la certificación de los procesos formativos a los centros y de la experiencia previa del alumnado. La orientación tiene que ser completa y tiene que tener en cuenta todas las opciones profesionales (formativas y de certificación) al alcance del alumnado. Favorecer las relaciones con el SERVEF ampliará las posibilidades de orientación y formación. Por otro lado, conviene destacar la importancia de la FP como vía de acceso a la Universidad y fomentar la coordinación y las jornadas de puertas abiertas, como se hace con el alumnado de Bachillerato. Se tienen que reforzar las competencias del profesorado, tanto en la formación inicial como a lo largo de toda la vida. En este sentido, hay que potenciar la evaluación de la tarea docente por parte de los diferentes sectores de la comunidad educativa.